Sinclair Spectrum 2+A.

Es curioso que en los tiempos que corren nos hemos acostumbrado a la inmediatez de todo, las descargas a velocidades de cientos de megabytes por segundo, las redes sociales con miles de likes en tus cuentas, el SaaS, las nubes de documentos y la computación distribuida. Para los millenials es su día a día. Lo tienen completamente interiorizado, y a veces no le dan la importancia que supone, aunque no entiendan ni papa de lo que significa todo lo anterior. La solución pasa por leer detenidamente la Wikipedia (por decir una fuente) cuando tenemos una duda de un término que nos acaban de espetar en una conversación. Claro que, es mejor actualizar tu perfil de Facebook con tu última comida.

Hace más de treinta años, esto era lo más parecido a todo lo anterior, con la diferencia de que las redes de ordenadores estaban en pañales. Las descargas eran medidas en baudios, lo que en un micro-ordenador como este suponía que un juego que ocupaba por ejemplo 30 Kbytes, la carga mediante la cinta duraba unos 5 minutos.

Spectrum_128-2

Para un chaval de 15 años, que le regalaran un micro-ordenador era una gran noticia. Básicamente existían tres corrientes en lo que a la micro-informática de tiempos pasados se refiere: Commodore, MSX, y Spectrum. Nombres míticos, que cualquiera con un poco de memoria puede recordar. Yo fui de los afortunados en tener el Spectrum +2A, una máquina con (asómbrense) 128 Kilobytes de memoria RAM. Toda una revolución en el mercado a la hora de su presentación. Con un procesador Zylog Z80 de 8 bits a 3.5 Mhz, un chip de sonido AY-3-8912 y 64 Kilobytes de ROM donde se incluía +3BASIC y el firmware necesario para el funcionamiento. Echen un vistazo al equipo desde el que están leyendo esta entrada y comparen. Para llegar su dispositivo a tener 4 núcleos a 3 Ghz, 2 Gigas de RAM, gráficos HD, etc; hubo que pasar por lo anterior. Lo bueno del paso por lo anterior es que fue lento. Quiero decir: ahora no hay tiempo apenas para saborear el presente, ya que el futuro nos cae encima a diario con nuevos modelos, prestaciones, e infinidad de campañas publicitarias que nos rodean, embaucan e hipnotizan. Llegando al punto de idiotizar al usuario. Como apenas puedo entender de lo que me estás hablando, mejor corro a comprarme uno rápido, no sea que se agote o que me quede “fuera de la onda”. Al momento de que me he comprado uno, ya han salido dos modelos que lo superan en prestaciones y disminuyen su precio un 5%. Seguro que comprenden de lo que les hablo. ¿Quién no lo ha vivido en sus carnes con esa última adquisición en Amazon?

Bien: Revolviendo trastos viejos, en un lúgubre bodega, y debajo de deposiciones de ratón, trapos, humedad y un montón de escombros se encontraba esta joya de la retroinformática. Al verlo me llegó como un soplo de aire fresco, y recuerdos que hacía mucho que no veían a mi cabeza. Mi yo de hace treinta años introduciendo una cinta que rezaba en su caratula “Galaga”, ejecutando Load”” en el intérprete Basic y pulsado el play en el reproductor de cintas. Cinco minutos después, estaba jugando a un juego que había visto en los recreativos. ¡Mi primera sesión gaming!

20171120_203221

El aparato estaba en unas condiciones exteriores que no hacían presagiar nada bueno. Mejor no poner una foto de lo que tenía encima. Pero si que hice una buena foto de lo que encontré dentro (la de arriba). Una placa hardware de una sencillez apabullante donde se pueden distinguir perfectamente todos sus componentes, recorrer las pistas y hasta sustituirlos si alguno se estropea. Bueno, sencillez lo pueden colocar entre comillas. Seguramente si algún antepasado mio se encontrara este equipo lo calificaría como brujería o cosas de espías. A la vista de ustedes, que muchos son millenials, esto no representa nada. Menos que nada. Tiene el poder de cómputo de una tostadora moderna (de gama baja, porque las de gama alta se conectan a la nube para saber a que hora y como quieren sus tostadas), el tamaño de una máquina de escribir antigua y el olor a plástico de buena calidad.

La fecha del diseño es 1987, justo 30 años. ¿Coincidencia que lo encontrara? Para nada. Es casi seguro que entre los miles de mensajes que recibo a diario en redes sociales, correos electrónicos, whatsapps, etc;  en alguno de ellos leí que el modelo cumplía años. Inconscientemente, recordé que yo tuve uno de esos, y me puse a buscarlo. Ahora está aquí al lado, conectado a un televisor moderno. Ha costado un poco sintonizar el canal adecuado para ver su salida y sobre “oír” lo que tiene que decir este veterano. Por suerte, ha sido hacer una pequeña búsqueda y he encontrado respuestas en seguida en forma de vídeos de equipos iguales funcionando perfectamente y ejecutando juegos y sencillas aplicaciones. Hay un pequeño ejército de aficionados a estos retro-ordenadores. Uno se fascina día tras día de lo que puede encontrar en la red. Encontré la frecuencia adecuada, conecté el cable de antena al televisor, la fuente de alimentación, y ahí apareció lo que vendría a ser en la actualidad el “símbolo de sistema”. Un menú, sencillo, colorista y minimalista, que mediante las teclas de cursor permite programar el Spectrum en su lenguaje Basic, o directamente pasar a la carga de un programa a través de la interface cinta de cassete.

Junto con el Spectrum encontré un montón de cintas de programas, juegos, y ejecutables varios (todo en una bolsa de plástico de una tienda extinta ya). Realicé de nuevo el ritual de carga de un juego, pero algo salió mal. En la pantalla no se ven las líneas de carga correctamente y hay un ruido atronador en el altavoz. El programa no carga. Pasé al entorno Basic, y ahí si que pude codear algunas líneas que corren perfectamente. Me quedé un poco decepcionado, pero es que son muchos años de humedades, escombros y ratones paseando por encima del equipo. Es evidente que algo hay mal en esa placa tan sencilla y en la unidad de cinta. ¡Solo con limpiarlo no sirve!

Pero algo me ha enseñado el pequeño Spectrum. Es lo siguiente: Si hubiese dejado en su lugar hace treinta años un moderno PC o un smartphone ¿Seguiría funcionando todo como el primer día? Pueden apostar a que no. Hace treinta años la humanidad no tenía ni idea de lo que la economía podría hacerle a nuestras sencillas vidas, que era inventar la obsolescencia programada. Este equipo viene hecho para durar en las condiciones más hostiles que puedan imaginar. Y a los hecho me remito. Lo que me queda ahora es encontrar el problema para poder disfrutar de una partidita al R-Type, que tantos buenos ratos me hizo pasar en mi adolescencia. No será fácil ya que he indagado por foros y expertos y no saben concretar donde reside el problema. Puede ser la cinta que se ha desmagnetizado, el cabezal que está en mal estado, o varias cosas más que ni siquiera entiendo. ¡Ah! Pobre de mí. ¡Hay gente comprando estos aparatos por cientos de euros en Ebay! ¿Porqué no dejé mi Spectrum en algún lugar un poco menos tóxico, más amable? En fin. La historia como siempre se repite. Si hace algunas entradas me quejaba amargamente del abandono del Ponferrada-Villablino por parte de algunos, ahora tengo que mirarme al espejo para enviarme el mismo reproche. Mi yo de hace treinta años no comprendía nada de la Historia (con razón no me gustaba esa asignatura). Mi yo de hace treinta años, en el fondo, no difería mucho de lo que en la actualidad es un millenial. Le pusieron la tecnología delante, la utilizó, y la acabó tirando a un rincón cuando encontró algo mejor. Con una diferencia: La experiencia de usuario duró varios años. Hoy en día, eso se hace en minutos.

Salu2.

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s